En España, me topé con Casino Barcelona a través de un foro de gamers. Me llamó la atención la locura de sus animaciones y lo irreverentes que son los juegos. Los mini-bonos y las combinaciones locas hicieron que me quedara pegado al ordenador, riéndome y gritando con cada pequeño éxito. Incluso mi prima se enganchó cuando se lo mostré. Puro entretenimiento caótico y absurdo, como un carnaval español virtual.
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